
Dr. Miguel Calderón Chelius
Universidad Iberoamericana Puebla
A finales de las década de los sesenta y principios de los noventa se hablaba de un país con población joven, la cual migró a Estados Unidos donde se convirtió en la fuerza laboral/obrera del país vecino. Al entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan) se observó un aumento considerable de la migración, tornándose así en una exportación masiva de mano de obra. Año con año la migración fue aumentando de manera significativa.
En 1970 la política de población es “la familia pequeña vive mejor”: la imagen de papá, mamá y dos hijos. Efectivamente fue una política muy exitosa y la tasa de natalidad en México disminuyó, sin embargo antes de que esta política fuera aplicada hubo un aumento en los nacimientos, por lo que entre la década de 1970 y 1980 se le consideraba a México como un país de jóvenes. Actualmente nos estamos convirtiendo en un país de viejos, en unos 20 años la población mayor de 65 va a representar la tercera parte de la población.
El bono demográfico es el momento en que una población alberga una mayor proporción de habitantes en edad productiva que en edad dependiente. El bono demográfico es una fase importante en la dinámica poblacional, ya que es el momento en el cual más personas se incorporan al mercado de trabajo, es el evento clave en que una sociedad puede generar o construir una magnitud de riqueza tal que le permita solventar justamente la nueva dinámica demográfica que va a tener, no obstante en México no sucedió esto. Ante las carencias del país, la migración hacia Estados Unidos representó una ruta de escape para la población joven.